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Han pasado diez años desde que se realizó la Cumbre de la Tierra en Brasil, un evento que, sin duda planteó la necesidad de proteger el ambiente global. Desde entonces, el término “desarrollo sostenible” se ha convertido en parte integral de nuestro vocabulario; y podríamos decir que, en algunos frentes, ha habido avances. Sin embargo, en líneas generales, no se han cumplido los acuerdos a los que se llegó en Río, y lo acumulado hasta la fecha no ha ido al mismo ritmo que la degradación de los ecosistemas que habitan el planeta.
Cabe recordar que la declaración de Río también es llamada "Cumbre de la Tierra" al comprender las Convenciones sobre cambio climático y sobre diversidad biológica. Así, la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo celebrada en 1992, significó el reconocimiento solemne de la importancia de la problemática del medio ambiente y el desarrollo por parte de los gobiernos e instituciones de todo el mundo.
Mientras, las tendencias del turismo, los impactos ambientales y sociales que produce en los destinos turísticos, el ocio y recreación reconocidos como derechos individuales, requieren la urgente búsqueda de resultados de investigaciones relevantes sobre el cambio climático y el turismo.
Asimismo, muchos son los acuerdos internacionales, convenios, resoluciones asociadas, y declaraciones intergubernamentales y multilaterales sobre el Cambio Climático (CC) y las implicancias recíprocas de éste y el turismo. Pero es recién en 1997 en el Protocolo de Kyoto cuando se establecen bases explícitas de los peligros y amenazas del cambio climático global y donde se realizan nuevos y firmes compromisos mediante la firma de los estados en el acuerdo de disminuir las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI).
La evolución en el tratamiento de la temática abarca desde la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) en Nueva York de 1992, la XII Conferencia de las Naciones Unidas sobre el CC celebrada en Bali, Indonesia 2007, el Protocolo de Kyoto de 1997, la Séptima Reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención de Diversidad Biológica realizada en Kuala Lumpur, Malasia en 2004, la Declaración de Djerba sobre Cambio Climático y Turismo conocido en Túnez en 2003. Así como la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible acreditada en Johannesburgo, Sudáfrica 2002, la Declaración del Milenio y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en el año 2000, la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 hasta la Carta de la Tierra, Agenda 21 y sus agendas locales, y Cumbre de Copenhague en 2009, entre otros. Sin mencionar el papel de numerosos organismos internacionales, nacionales y regionales que buscan encontrar Políticas de Mitigación y Adaptación al CC, tal es el caso de la Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa de la Organización Mundial del Turismo (OMT), por nombrar algunos. No obstante, el tratamiento de la problemática por parte de los organismos y políticas mencionadas también difiere según la perspectiva de los actores sociales que las aborden.
Por otro lado, ante el reconocimiento de la elevada dependencia de las actividades turísticas respecto a las condiciones climáticas, y la alta vulnerabilidad de muchos destinos a los efectos del cambio climático, la Organización Mundial de Turismo (OMT) dio un importante paso en abordar las complejas relaciones entre el cambio climático y el turismo al convocar la I Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y Turismo en Djerba (Túnez) en 2003.
A la par, en el año 2003, el Programa de Naciones Unidas (PNUMA) solicitó al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático que preste especial atención a las implicancias recíprocas del turismo y el cambio climático, en cooperación con la Organización Mundial de Turismo (OMT) y a que incluya el turismo en su Cuarto Informe de Evaluación. Y, dado que algunos medios de transporte utilizados para desplazamientos de turismo contribuyen a su vez a ese CC, es que se asienta en ese manifiesto la importancia de estudiar la temática.
El propósito de la Declaración es despertar una mayor conciencia de estas relaciones y reforzar la cooperación entre los diferentes agentes involucrados. Djerba hace hincapié en reconocerla incidencia actual, y posiblemente peor en el futuro, del cambio climático, unido a otros factores de origen humano, sobre el desarrollo turístico en ecosistemas sensibles como lo es las tierras áridas, las regiones costeras y montañosas y las islas, máxime cuando la tendencia del turismo es ir en aumento. En base a esas consideraciones acuerdan: “Alentar a las organizaciones internacionales a que estudien e investiguen en mayor medida las implicaciones recíprocas del turismo y el cambio climático, incluyendo los casos de lugares de interés cultural o yacimientos arqueológicos (…) Estimular al sector turísticoa que adapten sus actividades utilizando tecnologías y logísticas más limpias y que entrañen un consumo de energía más racional para minimizar en la medida de lo posible su contribución al cambio climático (Declaracion de Djerba, 2003). Así, el resultado es un marco base para las futuras actuaciones de las distintas partes.
Por lo tanto, en el año 2007 suceden dos conferencias que darán seguimiento a la Declaración de Djerba: En primer lugar, la OMT celebra la Segunda Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y Turismo en Davos (Suiza), 2007, Al igual que en Túnez de 2003, el espíritu de la segunda conferencia es responder a los retos mundiales, y se "insta a todo el sector turístico a que actúe para hacer frente al cambio climático, que es uno de los retos más importantes que se plantean al desarrollo sostenible y a los objetivos de desarrollo del Milenio en el siglo XXI". En segundo lugar, el resultado de la Cumbre sobre cambio climático y turismo en Davos se presenta en la Conferencia Ministerial de Londres, en noviembre del mismo año, celebrada por el Gobierno del Reino Unido en el contexto del World Travel Market, para recomendar decisiones políticas en el ámbito turístico, en tanto sector económico y de servicios, a escala mundial.
Del mismo modo, hay una obligación por parte de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) en acordar distintas conceptualizaciones acerca de cambio climático, sistema climático, emisiones, gases de efecto invernadero, entre otros enunciados. Así, la Conferencia de las Partes entiende por "efectos adversos del cambio climático" a los cambios en el medio ambiente físico o en la biota resultantes del cambio climático que tienen efectos nocivos significativos en la composición, la capacidad de recuperación o la productividad de los ecosistemas naturales o sujetos a ordenación, o en el funcionamiento de los sistemas socioeconómicos, o en la salud y el bienestar humanos.
Mientras, que por "cambio climático" se concibe un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables. Por otro lado, la sumatoria de efectos globales tiene carácter de Cambio Ambiental Global. El cambio ambiental global se define como el conjunto de cambio que afecta a los sistemas naturales y a los sistemas sociales y a la propia vida de los seres humanos. El significado de Cambio Ambiental Global es una construcción social en la que las políticas, la comunidad científica, los problemas ambientales, la sociedad civil, tienen un papel en esa construcción, en tanto fenómeno ambiental y hecho social.
Finalmente, por "sistema climático" se piensa la totalidad de la atmósfera, la hidrosfera, la biosfera y la geosfera, y sus interacciones. Y por "emisiones" se deduce la liberación de gases de efecto invernadero o sus precursores en la atmósfera en un área y un período de tiempo especificados. Y definen “gases de efecto invernadero” a aquellos componentes gaseosos de la atmósfera, tanto naturales como antrópico, que absorben y reemiten radiación infrarroja.
La protección de la atmósfera es una labor amplia y multidimensional en la que intervienen varios sectores de la actividad económica. Sus estudios buscan: a) mejorar la comprensión de los procesos que afectan a la atmósfera terrestre a escala mundial, regional y local; b) comprender cómo los procesos a su vez se ven afectados por la atmósfera, incluyendo, entre otros, los procesos físicos, químicos, geológicos, biológicos, oceánicos, hidrológicos, económicos y sociales; c) aumentar la capacidad e intensificar la cooperación internacional; d) profundizar el conocimiento acerca de las consecuencias económicas y sociales de los cambios atmosféricos; y e) comprender las medidas de mitigación y de respuesta adoptadas respecto de esos cambios ( en base a informes Agenda 21 y Cambio Climático).
La misma Agenda 21 y el Cambio Climático promueven programas de desarrollo sostenible prestando especial atención al Transporte. Se estima que el sector del transporte tiene un papel esencial y positivo que desempeñar en el desarrollo económico y social, la tendencia marca que las necesidades de transporte seguirán en aumento. Sin embargo, como el sector del transporte es también fuente de emisiones atmosféricas, es necesario revisar los sistemas de transporte existentes y lograr un diseño y una gestión eficaces de los mismos.
Este aspecto adquiere relevancia en el marco de los compromisos y pedidos realizados en los diferentes convenios respecto de estudiar más de cerca las relaciones entre el turismo y el cambio climático. Tampoco es menos cierto que el turismo tiene aspectos controvertidos y reñidos entre sí, como es sabido el sistema turístico se conforma, entre otros bienes y servicios, del transporte. Este, históricamente, viene realizando emisiones de GEI en la atmósfera.
Tendencias, proyecciones e impactos sociales previsibles
No quedan dudas de que el CC amenaza elementos básicos de la vida humana, como el acceso al agua, la producción de comida, la salud, el uso de la tierra y el ambiente. Agravando este panorama, recientes estudios indican que el CC se acelerará a medida que la temperatura mundial vaya aumentando. Según cálculos del IPCC -Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático- las emisiones de CO2 se duplicarán para el 2050 con lo cual los pronósticos reseñan que “Las consecuencias a los eventuales cambios climáticos son especialmente críticas en los países en vías de desarrollo (PVD), teniendo en cuenta que el grado de vulnerabilidad a los fenómenos posibles, se relaciona estratégicamente con la capacidad de los grupos sociales para absorber, amortiguar o mitigar los efectos de estos cambios, lo que está mediatizado por la posibilidad de contar con tecnología, infraestructura y medios idóneos”. Por otro lado, el Informe Stern que aborda la Economía del Cambio Climático prevé que “los impactos del CC no serán distribuidos equitativamente alrededor del mundo”.
Así, en un escenario marcado por el cambio climático y los controles de seguridad, la especialización gana espacio en el territorio de los viajes y el turismo y los turistas se agrupan según sus preferencias. Las proyecciones para 2020 prevén 1.600 millones de arribos de turistas en el mundo y en la última Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y Turismo en Davos se compromete al sector a “responder con rapidez al CC en el marco que están creando las Naciones Unidas para que pueda crecer en forma sostenible” (Davos, 2007)
También, los factores e influencias determinantes durante el transcurso del período comprendido entre 1995 al 2020 marcan las siguientes tendencias:
- Aspectos económicos: a) crecimiento de la brecha entre países pobres y países ricos, b) mayor concentración de capitales y de empresas trasnacionales, c) aumento de los commodities de recursos naturales.
- Aspectos tecnológicos: a) mayor complejidad y desarrollo de los medios de comunicación, b) adelantos en las tecnologías de transporte.
- A nivel global: Acentuado poder de las fuerzas económicas y de mercado internacional lo que conlleva a una disminución del control por parte de los países; b) tendencia hacia la integración, vertical y horizontal, de la organización del sector turismo a nivel internacional y la globalización del negocio turístico; c) emergencia de una estructura caracterizada por un reducido número de operadores globales y una gran cantidad de negocios de pequeña y mediana escala orientados a mercados especializados; d) especialización de los mercados del turismo; y e) creciente segmentación de la actividad turística y marcadas preferencias, estilos e intereses de los viajeros.
- A nivel local: a) conflicto en los países en desarrollo, b) crisis entre identidad y modernidad.
- Conciencia socioeconómica: a) Aumento de la concienciación pública en lo referente a aspectos socioculturales y medioambientales, b) defender el reconocimiento de los derechos universales del hombre.
En este contexto de retos y desafíos, florecen las comunidades locales como un modelo del mundo en miniatura. El educador japonés y fundador de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944), puso gran énfasis en la importancia de abrir los ojos de los niños al mundo mediante un aprendizaje arraigado en la comunidad local, lugar en el que se cruzan la historia, la naturaleza y la sociedad. Este tipo de enfoque –es decir, ver el mundo desde la perspectiva de la comunidad local, y ver la comunidad desde la mirada del mundo— resulta crucial si se quiere desarrollar una comprensión ética y un aprecio por la naturaleza que esté verdaderamente arraigado en las realidades de la vida diaria.
El sector turístico puede contribuir efectivamente a aportar soluciones que contribuyan a la reducción de la pobreza y al cambio climático. La expansión geográfica y la gran cantidad de mano de obra que por naturaleza utiliza el sector turístico extienden las oportunidades de empleo, un hecho particularmente relevante en las comunidades pequeñas y en zonas rurales donde la pobreza se acentúa. Asimismo, la atenuación de la pobreza se ha convertido en una condición indispensable para la paz, la conservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible, paradójicamente se comienza a hablar de compromiso moral y ético en un mundo, en el que las diferencias entre naciones pobres y ricas se han ampliado en los últimos años.
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